Neuronas
Neuronas

En 1999 se realizó un estudio con personas mayores de 50 años diagnosticadas con depresión, fueron divididos en tres grupos los cuales fueron tratados durante cuatro meses, de la siguiente manera:

1. El primer grupo realizó ejercicio aeróbico únicamente. (tres sesiones a la semana con una duración aproximadamente de 45 mins.)

2. El segundo grupo les medicaron tratamiento farmacológico con antidepresivos.

3. En el tercer grupo se combinó el ejercicio y los antidepresivos.

Al final de los cuatro meses los tres grupos presentaron una mejoría en sus niveles de depresión, sin embargo, en el seguimiento realizado en dichos grupos encontraron que aquellos sujetos que se habían encontrado en los grupos practicantes de ejercicio eran menos propensos a recaer que los que habían sido tratados con fármacos únicamente.

En 2015 el Dr. Roberto Roster (Docente de Neurocirugía en la Universidad de Buenos Aires) comenta que el ejercicio es más barato que los fármacos, tiene una duración más efectiva derivado de: una mejora en la autoestima en primera instancia, distracción positiva de las preocupaciones y las reflexiones mentales negativas, así como promueve el contacto social cuando se realiza con otras personas.

Esta es una forma de explicar el como se obtiene parte de la felicidad, pero uno de los cuestionamientos constantes en el ser humano es ¿cómo alcanzar la felicidad? ¿yo no nací para ser feliz? ¿me falta dinero, casa, carro, novia/esposa o novio/esposo, etc… para ser feliz?

Porcentaje de la felicidad
Porcentaje de la felicidad

De acuerdo con Roster (2015) nos da una gráfica, en la cual se puede observar que el 50% de esta “felicidad” llega a tener una predisposición genética, sin embargo, hay un porcentaje del 40% basado en lo que hacemos y tan solo un 10% en las condiciones dónde se desarrolla el sujeto; todo ello influye en nuestra percepción y sentimiento de felicidad.

Ahora bien, de acuerdo con esta gráfica una parte importante de los factores influyentes en  nuestra felicidad es lo que hacemos y pensamos como: la forma en que nos relacionamos con los demás (amigos y familiares), expresar gratitud, ayudar a los demás, expresar optimismo, disfrutar los placeres de la vida, vivir el presente, comprometerse con objetivos en su vida y hacer ejercicio físico.

Haciendo un pequeño paréntesis para poder conjuntar el párrafo anterior y entender de una mejor forma la aplicación en nuestra vida, el ser humano cuenta con las neuronas espejo que son uno mecanismo por medio del cual el ser humano tiene la capacidad de empatizar con la persona que tiene frente, no se refiere a una capacidad de ponerse triste o feliz, sino percibir las acciones, emociones o intenciones de los otros otorgando la información necesaria a nuestros cerebro, permitiendo interactuar en nuestro entorno.

Ahora vamos a concatenar estos dos párrafos anteriores, si una parte importante depende de nosotros y el cerebro humano tiene la capacidad de percibir al otro en la forma que se describió anteriormente, entonces le daremos sentido a la frase “si estas bien, las personas que te rodean podrán estarlo”, dejando a un lado los pensamientos mágicos debemos entender que modificando nuestra forma de pensar y realizando acciones que nos beneficien, podremos encontrar una gran parte de ese estado emocional tan codiciado por los seres humanos.

Cabe señalar que en estudios recientes en países Europeos se llego a determinar que el “materialismo” (por llamar a la necesidad de obtener más dinero, casas, sexo, etc…), lleva a un sentimiento de insatisfacción deviniendo en una infelicidad sentida por la persona. Siendo estos dos últimos factores uno de los tantos a desarrollar ciertos trastornos mentales, el sujeto en busca de conseguir sus objetivos monetarios deja de nutrir sus relaciones interpersonales, lo cual influye en la salud psicológica y anímica de la persona.

No habiendo una formula mágica para encontrar la felicidad, las tareas a realizar serán aquellas que nos dejen un beneficio tanto a nosotros como a los que nos rodean y de esa forma podremos ir encontrando un camino que nos vaya dejando sensaciones de bienestar y un trato cordial con nuestros semejantes, se trata de vivir el momento sin dejar a un lado las metas que nos hemos propuesto

El párrafo anterior será la parte romántica del asunto, veamos los procesos que llevan a este resultado, al realizar conductas benéficas nuestro organismo genera los neurotransmisores que permiten a nuestro cuerpo sentirse bien, en este “sentirse bien” aumenta nuestras ganas de realizar acciones y mejora nuestra autoestima por lo tanto no nos constará tanto el interactuar con otras personas por lo que teniendo un contacto social nuestro organismo genera mayor cantidad de los neurotransmisores (que ayudan a las sensaciones positivas), siendo un ciclo completo dejando a un lado los pensamientos y conductas negativas teniendo como resultado un cuerpo sano.

En conclusión para encontrar lo que llamamos felicidad tendremos que empezar por modificar ciertos pensamientos y conductas en nosotros, para poder generar un cambio y por que no en algún momento poder decir que nos encontramos en un estado anímico saludable y nos sentimos bien, teniendo como resultado la felicidad que tanto buscamos.

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