En la actualidad las redes sociales se encuentran plagadas de textos dónde se puedenli1 leer teorías de conspiración por todos lados, con temas tan diversos como control mundial o enfermedades generadas por grupos ocultos entre otros. Mediante estas hipótesis se intentan explicar acontecimientos sociales perturbadores, los cuales se dice son resultado del control macabro de algunas sectas o asociaciones que se mueven tras bambalinas y que trabajan con propósitos ocultos.

Los sectores opositores a estas teorías dicen que son ideas paranoides, sin embargo, no es un fenómeno individual, sino colectivo, el cual ha recibido el nombre de cognición social paranoide.

Idea paranoide: es una falsa creencia basada en una inferencia incorrecta relativa a la realidad externa que es firmemente sostenida. La creencia no está aceptada ordinariamente por otros miembros de la subcultura o cultura a la que pertenece el sujeto.

En 2013 Van Proojin y Jostmann analizaron algunos factores que podrían derivar  hacia este fenómeno. Encontraron dos de ellos: el primero es la existencia de un contexto de incertidumbre y el segundo las dudas sobre la moralidad de los implicados. Mediante estas dos causas la gente intenta dar un sentido a los eventos que les resultan estresantes, ya que son incontrolables, aleatorios, confusos o difíciles de entender. A partir de no comprender estos hechos, los percibimos salidos de lo común y nos dan la sensación de cierta vulnerabilidad ante ellos debido a que las causas y la forma de hacerle frente son inciertas.

hand-of-conspiracy2Por otro lado la Revista Social Psychologial & Peronality Science publicó una investigación en dónde se exploró la posible relación entre la baja autoestima, el alto narcisismo y este tipo de creencias.

Participaron 202 personas las cuales completaron una serie de cuestionarios en los cuales se incluían una escala de autoestima, cuestionario para medir el narcisismo y una escala sobre las creencias conspirativas.

Los resultados arrojaron que un puntaje alto en narcisismo o bajo en autoestima podría predecir que el sujeto sea proclive a estas creencias, ya que se ha observado una fuerte tendencia paranoide en ambos casos. Aleksandra Achocka dice “el efecto de la baja autoestima sobre las creencias conspirativas puede ser ampliamente atribuido al hecho de que debido a ello se predice negativamente la percepción de la humanidad con mayor amplitud”.

Como siempre, es a manera informativa para entender el como funciona nuestro cerebro ante las diversas situaciones que confrontamos a diario, no quiere decir que sean descartadas o no esta teorías, al contrario se deja la pregunta abierta para ustedes lectores ¿Creen qué muchos movimientos sociales sean creados por grupos de poder ocultos? ¿Habrá enfermedades que hayan surgido de laboratorios? la verdad la iremos construyendo nosotros y que mejor manera de ir erigiendo un criterio con bases firmes y sin especulaciones ante los diversos acontecimientos que miramos día a día.

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