Cuando nos damos un agradable baño ―además de sentirnos más limpios― ayudamos a eliminar los sentimientos negativos como la tristeza o la culpa. Esta conclusión fue arrojada por investigadores de la Universidad de Michigan, Estados Unidos, que incluso descubrieron que lavarse las manos tiene efectos similares.

En contrapartida, los científicos examinaron estudios anteriores a partir de los cuales vislumbraron cómo una habitación desordenada o la exposición a los malos olores influencian negativamente en la percepción sobre las equivocaciones de otras personas, haciéndonos juzgarlas más duramente.

Por esta razón, mantenernos aseados y estar en ambientes ordenados y limpios (ya sea nuestro hogar, espacio de trabajo o aula) podría ser una influencia positiva sobre nuestras emociones y la percepción que tangamos sobre la forma de actuar de los demás.

Fuente: Asociación Educar

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