el-auto-control-y-la-iraLa ira se puede describir como una emoción básica vinculada al enfrentamiento de acontecimientos frustrantes o perjudiciales y, a aquellos interpretados como premeditados, injustificables y evitables.  Izard (1977, 1991) la describe como una emoción primaria que se presenta cuando un organismo es bloqueado en la consecución de una meta o en la obtención o satisfacción de una necesidad.

Cuántas veces nos hemos enojado de sobremanera con una persona y terminamos discutiendo con otra, la cual no tuvo nada que ver con el enfado inicial ni con la situación inicial por la que nos disgustamos.

A esta conducta se le ha denominado agresión desplazada refiriéndose a aquellas situaciones en las que nos causan un disgusto y no reaccionamos contra el origen de éste, sino contra un tercero que nada tuvo que ver con el evento desagradable. Dicho de otra forma «alguien tiene que pagar los platos rotos». Las agresiones se pueden presentar en diversas formas, pudiendo ir desde empujones, gritos, rumores, mentiras, manipulación de las relaciones sociales, exclusión social o hasta amenazas, insultos, golpes, etc…

Hay que entender este concepto para poder comprender algunas situaciones por las que pasamos u observamos a diario, ayudándonos a entender las respuestas ante situaciones con ausencia de un conflicto que llegamos a presenciar.

Entonces la agresión desplazada se origina por la rumiación de la ira. La  cual es una de los caminos que nos lleva a pelear con aquellos que no tienen la culpa, siendo un pensamiento repetitivo y perseverante asociado a un evento que ha generado ese sentimiento. Este proceso mantiene latente la sensación de enfado, la presencia de pensamientos hostiles y un alto nivel de activación fisiológica que facilita una respuesta agresiva. El polo opuesto será el autocontrol que nos permitiría ubicar el enojo y la fuente del mismo, ponderando las consecuencias de exteriorizarlo ante la persona que lo provocó.

Por lo antes expuesto el proceso de rumiación como el de autocontrol requieren el consumo de recursos cognitivos para ser puestos en marcha, si se permite el primer proceso es complicado iniciar el segundo.

Las rumiaciones son pensamientos nocivos que no dejan de rondar por nuestras cabezas, apareciendo una y otra vez dando lugar a un sentimiento de frustración. El sujeto siente la necesidad de pensar sobre dicho suceso y al mismo tiempo la necesidad de dejar de hacerlo: se produce una lucha entre nuestros deseos de hacerlo y las ganas que tenemos de descansar nuestros pensamientos.

En el 2005 Bushman y cols., realizaron algunos experimentos dentro de los cuales se poníaEmociones-200x140 en duda el talento y capacidad de cada uno de los participantes tras solucionar algunos anagramas. Posteriormente los investigadores les indicaron a una parte del grupo que estuvieran pensando en los sentimientos que había generado el evaluador tras dichas criticas; mientras que a la otra parte se le pidió no pensar en ello distrayéndose en diversas actividades. Después de un intervalo, que varió entre los 25 minutos y 8 horas, se observó en los participantes que había rumiado sus sentimientos conductas agresivas.

Se debe entender que enfadare es algo normal, las opciones que tenemos al momento serían, por un lado si quisiéramos rumiar ese enfado o por otro lado seguir adelante usando nuestras habilidades emocionales para comprender esa emoción, valorando la situación, tomando decisiones en función de lo que queremos, para conseguir un manejo adecuado del malestar. La inteligencia emocional va encaminada en sí a regular eficazmente nuestras emociones.

Entre menos inteligencia emocional haya mayor rumiación se realizara (García Sancho y cols., 2014 y 2016). por su parte Castillo y cols. (2013) comenta que el entrenamiento para mejorar estas habilidades reduce la incidencia de la agresión.

Concluyendo, el ser humano es un conjunto de emociones y pensamientos, los cuales deben de ser aplicados en el momento y lugar adecuado utilizando nuestras herramientas para el manejo de estos dos factores. Mediante la inteligencia emocional podremos tener una mejor calidad de vida y entender de una mejor forma el caos en que se vive a diario en nuestra sociedad tan ajetreada.

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