Las emociones y no los pensamientos ayudan a reducir de una mejor forma la impulsividad, pese a lo que normalmente podríamos entender. De acuerdo a una investigación reciente el sentimiento de agradecimiento ayuda al aumento del autocontrol, reduce los comportamientos impulsivos y también son más pacientes

El profesor David DeSteno, uno de los autores del estudio, dijo:

Todos podemos citar una o varias situaciones en nuestra vida de la cual estemos muy agradecidos, pero, si las pensamos de manera constante, nos habituamos a ellas y en algún punto dejaran de ser de nuestro interés. Ese tipo de propulsores de gratitud diarios funcionan como un apoyo contra la impulsividad, mejorando el autocontrol y nuestra orientación hacia hechos en el futuro.

El estudio incluyó pruebas para medir los niveles de agradecimiento en la gente. Posteriormente hubo un seguimiento durante tres semanas para registrar los estados emocionales mediante los teléfonos inteligentes. Por último, se les preguntó a los participantes si preferirían tener $30 al momento o $50 en algún momento en el futuro.

La idea es poner a prueba la capacidad para demorar la gratificación, recibiendo una mayor recompensa si se espera.

Profesor DeSteno explicó los resultados:

Lo que encontramos fue que las personas con niveles más altos en los sentimientos de gratitud aplicados a su vida diaria son más pacientes y menos impulsivos a la hora de las decisiones financieras. Eso sugiere que cuanto más se experimente el agradecimiento, más autocontrol se tendrá en diversas áreas de nuestra vida.

Es un hallazgo fascinante, tendemos a pensar que el autocontrol se encuentra vinculado a los procesos cognitivos. La idea de que el sentimiento de gratitud puede ayudar a aumentar el autocontrol y reducir la impulsividad es muy atractiva.

Profesor DeSteno dijo que es fácil encontrar cosas por la cuales estar agradecido:

Estoy agradecido que cuando dejé mi mochila en el tren por la mañana, mientras yo leía un libro, un extraño corrió tras de mí y me entrego la bolsa.

El estudio fue publicado en la revista Emotion (Dickens y DeSteno, 2016).

Anuncios