¿Se puede definir la felicidad?

Por su puesto, antes de ello debemos de evitar esa idea que dice la felicidad es una y todos deben tomar ciertas normas para llegar a ella, comprendiendo que no hay una sola respuesta a esta definición, ya que es un término subjetivo, por lo que dependiendo lo que a cada uno le satisfaga y vaya encontrando el sentido de bienestar, es lo que percibirá para
llegar a ese estado.

¡Claro! la felicidad es un estado y por lo mismo no es algo que se pueda mantener por tiempo indefinido, a pesar de  nuestras expectativas. Manuela Martínez y cols. (2014) comenta:

«Nuestra felicidad está determinada en mayor medida por nuestros genes, por las circunstancias de la vida y por un conjunto de experiencias y actividades realizadas de manera intencional por el sujeto.»

felicidad2Habrá que ubicar a nuestros antepasados los cuales vivían diferente época y por lo tanto sus necesidades eran, de cierta forma, diferente ya que tenían que estar en una alerta constante para evitar los peligros que les asechaban, por lo que evolutivamente, en la actualidad los estímulos negativos son percibidos inmediatamente en comparación a los positivos.

Pero, ¿se podrá programar o modificar nuestras bases biológicas (cerebro) para ser felices?

Actualmente se ha llegado, mediante diversas investigaciones, a determinar que el cerebro es moldeable y modificable a lo largo de la vida gracias a la neuroplasticidad, ya que se va transformando por las diversas experiencias, realizando nuevas conexiones así como reactivando circuitos neuronales.

Rick Hanson (2014) comenta que esta neuroplasticidad puede ser autodirigida, por la cual se puede mejorar la capacidad de cambiar nuestro cerebro mediante sentimientos duraderos, una buena estructura neuronal y mejoras en las funciones cognitivas, activando ciertos estados mentales de bienestar para luego instalarlos como rasgos neuronales.

Siendo la felicidad un estado y sentimiento subjetivo, debemos entender que todo lo que necesitamos para ser felices está en nosotros: nuestras conductas, el buen humor, el sentido común, la integridad, la paz interior, la determinación, la generosidad, el afecto, la compasión por uno mismo, el apego seguro, la inteligencia emocional, la autoestima y la tolerancia a la frustración, siendo parte de los rasgos estables fuentes del bienestar propio y asertivo en las relaciones con los demás (Hanson, R., 2014).

Las emociones positivas son las que nos llevan a tomar riesgos, rompiendo la rutina, por lo que encontrando los aspectos positivos de lo que vivimos se crean círculos positivos, hacerlas parte de nuestros procesos nos brindaran seguridad y satisfacción, todo ello a mediano plazo mejorará nuestra calidad de vida, fortalecerá nuestro sistema inmunológico, protege al corazón y favorece una vida más sana.

Rick Hanson (2014) nos da cuatro pasos fundamentales para cultivar la felicidad:

  1. Se debe dejar a la mente ser espectador de las experiencias, aceptando todo sin reacción. Dejar de adjetivar o calificar las situaciones que observamos, será verlas sin “filtro”.
  2. Se deben desarrollar los recursos internos para estar en paz y calma con uno mismo. La autoaceptación es un estado que se logra si le encontramos sentido al primer punto.
  3. Ser consciente del mundo exterior e interior. Pesar y sentir por nosotros, aceptando que nuestros semejantes realizan sus procesos en forma diferente a nosotros y que en ello no tenemos injerencia natural.
  4. Fortalecer los recursos internos positivos edificando las estructuras del cerebro con ellas. Ir modificando nuestras percepciones y sensaciones de nuestro entorno.

En estos puntos se dan un bosquejo de todo el trabajo continuo y arduo que es el «Cultivar la felicidad», siendo esta labor en todos los aspectos de nuestra vida: alimentación, ejercicio, trabajo  y descanso, buscando el aprendizaje en todo lo que se vive a diario y tener experiencias benéficas por mínimas que sean.

Una de las técnicas que nos indica Hanson es escribir un «Diario de gratitud» mediante el cual nos podremos poner en contacto con aquellas sensaciones, pensamientos o situaciones sucedidas a lo largo del día siempre y cuando sean positivas, por más pequeñas que sean.

Por lo que este estado de felicidad conforme vayamos impregnado nuestros pensamientos felicidad3positivos se ira entendiendo que este estado es algo subjetivo, pero, está conectada con nuestros semejantes, sin depender de ellos. Esta clase de «amor incondicional» será alegrarnos por los logros y la felicidad de los demás, el cual se ira fomentando al meditar, centrándose en lo bueno de cada persona, por mínimo que lo percibamos o no, siendo de esta forma un acercamiento hacia nuestros semejantes.

Por todo lo anterior, la felicidad es un estado y pienso que es el más buscado por grupos e individuos tanto en lo general como en lo particular, algunos la habrán hallado, otros seguiremos trabajando en ese bienestar y otros sin buscarla la encontraran. Contribuye a nuestra calidad de vida en todo lo que abarca así como en las relaciones interpersonales. Las ciencias la han explicado en términos neuronales, los psicólogos enfocados en la idea y así podremos encontrar diversas corrientes las cuales se enfocan de acuerdo a las metas del grupo, pero en algún momento todos la buscan y la tratan de entender.

Concluyendo, la felicidad no es algo externo ni depende de los demás, es algo interno y que nos liga con nuestros entorno y con nuestros semejantes, si una persona es feliz podrá ser un mejor vecino, amigo, trabajador ya que buscará una continua mejora en el resultado de su trabajo progresando, siendo de esta forma un ser humano de bien para él y su comunidad, que al final del día es dónde existimos.

Anuncios